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CAMINAMOS HACIA LA PASCUA, FUENTE DE NUESTRA ESPERANZA
Queridos hermanos y hermanas:
Con el Miércoles de Ceniza iniciamos sencillamente estos 40 días de contemplación unidos a Jesús que es “la esperanza que no defrauda” (Rm 5,5). Sabemos que el mismo Espíritu Santo lo llevó al desierto para que sintiera las tentaciones de su pueblo. Nosotros también lo haremos pidiendo al Señor que no nos deje caer en las tentaciones actuales del Perú y del mundo, donde el tentador nos propone pan a cambio de perder nuestra dignidad; poder y dinero corrupto a cambio de sometimiento y adoración; o ropajes religiosos que pretenden tentar a Dios para que proteja sus suicidas ambiciones.
Estamos en un tiempo demasiado difícil para el mundo y para nuestra Patria, porque ciertos humanos se arrogan una prepotencia sin límites para dañar gravemente a los pueblos y naciones más pobres. Estos, disfrazándose de muy religiosos, quieren usar a las Iglesias para encubrir la locura de sus ambiciones egoístas, y proyectan planes que buscan diezmar a la humanidad a cambio de apoderarse de las riquezas del mundo, sustituyéndonos por robots y supuestas inteligencias artificiales. Por eso, se descuida la seguridad y no les importa que muramos de cualquier modo, o aplastados por techos oxidados, o por disparos de hermanos nuestros devorados por también absurdos pedacitos de ambición.
Empezamos el año 2025 de la venida de Jesús contemplándolo y meditando con inteligencia profunda la maravilla de su amor gratuito, que nos regaló para aprender a ser sus testigos y anunciarlo, sabiendo bien que, también nosotros, como hace 2025 años, hemos de afrontar unos retos tan grandes como los suyos. Nos llama a ser como él mismo, nuestro Señor de los Milagros, humillado en la cruz, pero levantado en nuestros hombros, signo de la dignidad humana que nos dio.
La cuaresma marcha hacia la pascua. Por la fuerza del amor de Dios, con la oración y la penitencia solidaria nos dejamos convertir. Nos vamos transformando, poco a poco, en hombres y mujeres nuevos. Aprendemos a dar nuestras vidas por la hermandad y la paz, la justicia y el derecho, la liberación y reconciliación de la humanidad y del pueblo peruano.
Jesús quiso pasar por todos nuestros problemas y tentaciones para animarnos a superarlas con su ayuda. Jesús se identificó con nosotros porque “amó tanto Dios al Por eso, en el Padre Nuestro le decimos: “no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”.
Vivamos esta cuaresma unidos especialmente al Santo Padre Francisco, quien quiso siempre que la Iglesia fuera sencilla y pobre, como un “hospital de campaña”. Y, hoy, desde el lecho de un hospital, luchando contra la enfermedad y con la oración de todos nosotros, continúa dirigiendo nuestra Iglesia sabiamente, desde los enfermos de nuestro mundo que quiere ser sanado.
Nuestro camino sinodal como Iglesia de Lima y la II Asamblea sinodal
La cuaresma, como camino, podemos traducirla también en el camino sinodal de la Iglesia. Es un camino de participación para afrontar juntos tantos desafíos que tenemos todos por ser Iglesia y no solo creyentes individuales. Quiero por eso dejar para todos ustedes, hermanos y hermanas de la Arquidiócesis de Lima, unas tareas muy importantes. Como hace cinco años, en 2020, iniciamos nuestro ministerio con la I Asamblea Sinodal Arquidiocesana. Todo lo que allí acordamos lo hemos venido realizando para mejorar y reformar nuestra iglesia, y hemos consolidado algunas, sobre todo el Plan Pastoral. Ahora, después de estos 5 años necesitamos detenernos para: hacer memoria agradecida, preguntarnos dónde estamos y hasta dónde hemos llegado. Y, finalmente, proponernos mirar juntos hacia dónde quiere el Señor que caminemos como Iglesia de Lima.
Por eso, les dejo unas preguntas a todos para que las respondamos personalmente o en familia en cada parroquia, pero, también, podemos hacerlo en cada comunidad de fe. Invito a que todos participemos y estas respuestas sirvan para convocar a cada parroquia a una Asamblea Sinodal Parroquial que permitirá debatir y acoger todas las sugerencias para mejorar como parroquia sinodal y misionera. Aquí las preguntas guías para todos los y las fieles:
1) ¿En qué ha mejorado mi parroquia desde la I Asamblea Arquidiocesana?
2) ¿Qué problemas percibo que impiden la mejora de mi parroquia? Descríbelos
3) ¿Cómo mi parroquia puede ser más sinodal y misionera?
Aquí queremos pedir a todos que reflexionemos, como Pueblo de Dios, sobre cómo podemos seguir avanzando en mejorar las formas de ser Iglesia en Lima, especialmente, atentos a los que nunca vienen o están lejos, a las nuevas periferias a las que Dios nos invita a llegar y acompañar.
Además, luego de escuchar al Pueblo de Dios y unidos al Consejo Pastoral Arquidiocesano, convoco a la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana que se realizará en enero del 2026. Será preparada con las Asambleas Sinodales Parroquiales, que también convoco. Que en cada Parroquia se recoja toda inquietud, sugerencia, sueño, temor y esperanza. Para ello, usaremos la metodología de la “conversación en el Espíritu”, y contaremos con facilitadores debidamente preparados para que puedan acompañar las asambleas. El material de preparación será distribuido a cada parroquia durante la cuaresma.
Así, este camino cuaresmal será también sinodal, hacia la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana de Lima, y en unidad sinodal de oración con el Santo Padre, quien ha aprobado la sinodalidad para toda la Iglesia. Y, unidos todos en el Señor, esperamos la pronta recuperación de nuestro Pastor Universal.
+Carlos Card. Castillo Mattasoglio
Arzobispo de Lima
Primado del Perú




