Jornada de la Comunidad ss.cc. de Animación Litúrgica en la Capilla Recoleta

El pasado domingo 18 de febrero, terminada la misa de las 9:30 a.m. en la Capilla del Colegio Recoleta, el grupo que anima la eucaristía tuvo una reunión extensa en la Casa de Jornadas Padre Damián. Como es su característica, participaron todos sin distinción de edad: desde los más chiquitines de 6 o 7 años hasta los más veteranos como la Sra. Olguita y el mismo Padre José.

La razón de ser principal de la jornada fue la reflexión en torno a "qué somos" y "cuál es nuestra misión". Para ello, se hizo un repaso de la historia del grupo, de sus inicios, de las distintas personas (y familias) que habían formado parte, así como de los diferentes momentos que se había compartido en estos años.

Un punto de partida importante fue reconocerse como COMUNIDAD, es decir, no un coro, ni grupo o un equipo con una tarea, sino una comunidad con una vivencia y una misión. Y, por cierto, una comunidad familiar, identificada además con el carisma ss.cc.: contemplar, vivir y anunciar el amor de Dios manifestado en Jesucristo. Y todo ello desde un llamado particular: la Eucaristía (de hecho se inició la reflexión recordando el nombre completo de la Congregación y su vocación eucarística).

La reflexión compartida incidió en la idea de CONTEMPLAR el amor de Dios en la Eucaristía a la que llevamos nuestra vida, en la Palabra que ilumina esta vida, en el alimento que es la comunión; VIVIR este amor eucarístico en la fraternidad que se vive en el grupo, en los momentos de compartir dentro y fuera de la misa, en la actitud de apertura que siempre se ha tenido para con todos; y ANUNCIAR este amor a través de la misión asumida, que es la de animar la liturgia. A través de cantos cuidadosamente elegidos, primero que nada; pero también fueron surgiendo más ideas para enriquecer esta misión de testimoniar y contagiar la vivencia eucarística. 

No faltaron los cantos, como tenía que ser en un grupo que, sin considerarse un coro, tiene mucho de cantar en su día a día. Y al final, el almuerzo compartido alrededor de la mesa... de una pollería.